David Asensio

 


The World of Marisé is a mystery. She constantly poses basic questions such as «shall we eat?» or «who is he?», and is able to show her most essential feelings. But they soon disappear.

She suffers a deep senile dementia, the most aggravating of her symptoms caused by Multiple Sclerosis. Consequently, her level of conscious awareness over her disease has become -in theory- absolutely null. 

In the battle with her memory she fails to recognize, at times, her own son. However, some of her family members -my family- observe in her a glimpse of consciousness -moments of clarity. Possibly one day, as her disease progressed, she decided to cover herself with the protective shield to forget.

The project aims to evoke what Multiple Sclerosis is through Marisé´s world. Her daily life -as an advanced patient- explains some of the most common consequences of the disease.

The first symptom Marisé felt was in her face, «her face felt numb, she didn't feel anything». That day was 25 years ago. Nowadays, she spends most of her time playing with her Lego Puzzle or abstracted -not knowing where- looking out the window.


 


 


 


El mundo de Marisé es un misterio. Ella pregunta constantemente sobre aquello que quiere o le inquieta, «¿comemos?», «¿quién es ese?», y es capaz de expresar los sentimientos más esenciales. Pero desaparecen pronto.

Sufre una severa demencia senil, el más agravante de los síntomas generados por la Esclerosis Múltiple, que -en teoría- le origina un nivel de consciencia sobre su enfermedad absolutamente nulo.

En medio de su batalla por la memoria, Marisé llega a olvidar, en ocasiones, quien es su propio hijo. Sin embargo, algunos miembros de su familia -mi familia- observan en ella atisbos de consciencia, momentos de lucidez. Quizás un día, en el transcurso de su enfermedad, Marisé decidió cubrirse a ella misma bajo el escudo protector del olvido.   

El proyecto busca explicar qué es la esclerosis múltiple a través de Marisé y su mundo. Su vida diaria, siendo un paciente con alto desarrollo de la enfermedad, explica algunas de las secuelas más comunes de ésta.

Marisé lo primero que sintió fue en la cara, «que tenía la cara medio dormida, que no se notaba nada». De aquel día hace ya 25 años. Ahora pasa prácticamente todo el tiempo jugando con sus puzles de Lego o abstraída -sin saber dónde-, mirando por la ventana.

© 2018 David Asensio